Hoy me levanté a las 4 de la mañana. Llevaba un buen tiempo sin levantarme tan temprano a menos que algo extraordinario sucediera como un vuelo matutino, o un viaje a algún lugar en carro. Hoy también se trataba de un viaje, esta vez de trabajo a una ciudad finlandesa llamada Jyväskyla situada digamos que en el medio de la nada, y debía tomar un tren a las cinco de la mañana. No estoy muy acostumbrada a viajar en trenes, ya que los trenes en mi país dejaron de funcionar hace décadas, pero ya que en Francia viajaba bastante en tren sé que una de las grandes ventajas es que basta con llegar a la estación unos diez minutos antes. No es lo mismo con el aeropuerto, claramente, ya que hay que pasar por todo el proceso de chequear maletas, pasar por seguridad y abordar treinta minutos antes. Recuerdo que cuando viajábamos a algún lugar desde Bogotá con mis papás siempre salíamos al aeropuerto con cuatro horas de anticipación. Vivíamos muy lejos del aeropuerto y los trancones de la ciudad eran impredecibles así que si teníamos un vuelo matutino, levantarse temprano, incluso a las tres de la mañana era la regla.
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lunes, 4 de septiembre de 2017
Al que madruga dios le ayuda
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lunes, 20 de julio de 2015
Cómo ser despedida y no dejarse derribar
Ya habrán notado que hace muchísimo tiempo no publico nada. No me ha faltado la inspiración, sin embargo, la mente y las palabras se han concentrado en otras cosas. Como cuando digieres y toda la sangre de tu cuerpo se dirige hacia el sistema digestivo, cuando la vida te impone desafíos todas tus palabras y tu atención se enfocan en estos.
El año pasado pasé por momentos muy dificiles al final del año. Nada trágico, simplemente fui despedida de mi trabajo, y aunque hoy lo veo como un simple evento de la vida, en aquel momento fue un golpe duro en el ego, pues no me lo esperaba y lo que se vino después fue un huracán.
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